Este fue mi primer viaje sola
y casi todo me salió mal (porque let’s be real, I’m torpe af)
“Eu no falo portugues, gracias”
– Yo, a todos los que me hablaban para preguntarme algo.
Ir a Portugal fue sin lugar a dudas uno de los retos más grandes de toda mi vida (no kidding, I almost die)
Compre los pasajes con algunas semanas de anticipación y por FlixBus ❤ (so far, esta línea de buses me ha parecido la mejor en relación calidad – precio) y separé una cama en Rossio Hostel (1000% recomendado, 3Bs).
Días antes de mi viaje, decidí irme de fiesta con mis roommates y una gran tragedia sucedió. Mi celular se cayó y toda la pantalla se hizo trizas. Ya era viernes y no tenía ni la maleta lista, fui a trabajar hasta las 3 como es de costumbre en España y luego corrí a un centro de reparación. Me dijeron que mi celular estaría listo en unas horas.
Regresé a casa, armé mi mochila lo más rápido que pude y luego salí corriendo a por mi celular. Cuando llegué a la tienda, tuve que esperar unos minutos más para que me entreguen el teléfono. Se veía perfecto, pero para mi mala suerte el micro no funcionaba. Tuve que esperar una hora más hasta que por fin lo arreglaron.
Feliz, regresé a casa para comer la hamburguesa que había dejado el día anterior y para recoger mis maletas. Llegue a la estación a tiempo y dormí cual bebé durante todo el trayecto.
Al llegar me di cuenta de tres de cosas:
1) mi cámara frontal no funcionaba 2) no tenia internet (no había recargado mi plan) 3) todos hablaban portugués y yo ni idea (me había olvidado por completo de ese pequeño detalle).
Eran como las 6 de la mañana y estaba entrando en pánico. Busqué la cafetería más cercana para robar internet pero no entendí ni michi porque todo estaba en portugués. Al final, terminé comprando una SIM por 10 euros que me salvó durante todo el viaje.
Tomé la ruta más larga para llegar a Praça Rossio, si van de paseo por Lisboa les recomiendo demasiado quedarse cerca a esta plaza pues tendrán todo súper cerca. Llegué justo a tiempo al hospedaje, me bañe y fui una persona nueva, literal sentí como todas las malas vibras se fueron con esa ducha.
Durante el fin de semana recorrí lugares típicos de Lisboa como Barrio Alto, Barrio Alafama (en donde casi muero tras resbalarme por una de las colinas), llegué hasta Belém (tip: compren su tarjeta de metro recargable para que todos los tickets de transporte les cuesten menos) y comí un delicioso pastéis de nata en Manteigaria. Lisboa es una ciudad increíble, con edificios y vistas admirables.
He aquí algunas fotos de lo que fue mi experiencia en Portugal:



































































