HELLO THERE.
It’s me Mario!
(Jokes)
Ptm. Que palta!
— Alguien la habrá dicho primero, pero no sé quién será.
Hola, me imagino que si estas aquí es porque le diste click a alguno de mis links en insta o Twitter (o randomly me volví SEO famous y ya llegué al top del buscador jaja) ❤ ¡Gracias por notarlos! Quizá somos buenos amigos o quizá recién nos estemos conociendo, seas quien seas acabas de encontrar algo muy personal para mí.
Es 23 de Abril del 2020 y Vizcarra acaba de anunciar dos semanas más de aislamiento. Por si no lo sabes o no lo recuerdas, llevamos ya más de un mes en cuarentena por la propagación del KARANAVIRUZZZZZ. Eso quiere decir que, si el 11 de Mayo definitivamente termina esto, habrán pasado ya dos meses sin salir de nuestros hogares en Perú. Yo llevaré 2 meses y unos cuantos días más. Si te preguntas por qué, aquí te cuento.
En la quincena de Diciembre del 2019 partí rumbo a España con la ilusión de disfrutar mis últimas “vacaciones” antes de ingresar al mundo laboral (por completo). Pongo las comillas porque me fui de intercambio estudiantil, habiendo ya terminado la universidad, como pretexto para que mis padres me permitan tener unos meses casi sabáticos antes de sumergirme en la vida de adulto y trabajadora dependiente de alguna empresa en mi país (o si la vida lo permitía, en alguna otra parte del mundo).
Fueron 3 meses realmente divertidos en los que viajé, estudié y trabajé (sí, mi jefe me llamó para volver a trabajar pero en la ofi de Madrid), todo al mismo tiempo. Conocí a un montón de gente, me enamoré de lugares increíbles y LITERALMENTE babeé por platos exquisitos en los distintos países de Europa. Viví el sueño de mudarme, convivir con otros 8 locos desconocidos, recorrer una parte diferente del mundo y disfrutar de la vida (aunque con algunas pequeñas responsabilidades).
Pero como diría Hector Lavoe: “Todo tiene su final, nada dura para siempre”. Mi intercambio (y el de muchos otros) se vio interrumpido por el brote y la rápida propagación de un virus que ya ha cambiado el mundo tal cual lo conocemos. El 12 de Marzo cerré mis maletas muy temprano por la mañana, terminé de limpiar mi habitación y los gabinetes de la cocina, y entre lagrimas de despedida, abrazos y muy buenos deseos de mis roommates y amigos, me subí a un Uber en camino al aeropuerto.
Todo tiene su final, nada dura para siempre.
Hector Lavoe, en una canción que mi papá canta siempre.
Llegué al aeropuerto de Lima sobre las 19:00, en donde mi mamá y mi hermano me recibieron sin abrazos, con una mascarilla y gel antibacterial. Una vez en casa, me dieron ropa nueva y colocaron todo en una bolsa plástica antes de permitirme subir a mi habitación, lugar del cual no salí por los próximos 14 días.
En esos catorce días, las fotografías fueron mi salvación (y lo siguen siendo).
Me di tiempo para descargar, seleccionar, editar y en ese proceso, volver a recordar todos los momentos que viví durante mi intercambio. Es así como nació este blog (la verdad no, estaba buscando un espacio en donde almacenar mis fotos porque mi disco duro externo no es compatible con mac, pero hay que ponerle un poco de feeling). Como un espacio para mí y para quien quiera conocerme en mis pensamientos y memorias. Como una excusa para no dejar fotos sin editar. Como un momento al día para relajarme y olvidarme de la cuarentena y las preocupaciones que vienen con esta.
Si llegaste hasta aquí, ¡muchas gracias otra vez! No me considero la mejor redactora, así que imagino que ya habrás encontrado muchos horrores, prometo mejorar en los próximos posts. Así que sin más que decir, ¡Bienvenid@! Espero lo disfrutes tanto como yo 🙂
Un abrazo,
Alessandra.